Páginas escritas: diálogo con la traductora Maitane Dóniz Fuentes sobre traducción del coreano a español
- 20 mar
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Publicado originalmente en: Korea.net
Fecha original: 29 de octubre de 2021
El miércoles 27 de octubre se presentó el último encuentro del ciclo “Páginas Escritas”, organizado por el Centro Cultural Coreano (CCC) de Argentina, junto al Instituto de Traducción Literaria de Corea (LTI, por sus siglas en inglés), la Editorial Hwarang y el Museo Nacional de Arte Oriental, con el fin de promocionar la literatura coreana en Argentina y fomentar los intercambios del sector editorial entre ambos países.
La Editorial Hwarang ha organizado el ciclo de charlas “Páginas Escritas” que consiste en tres encuentros donde se abordan diferentes aspectos de la literatura y el mercado editorial coreano. En esta oportunidad el anfitrión fue Nicolás Braessas, editor de Hwarang, y la invitada fue Maitane Dóniz Fuentes. Ella es española y traductora, tiene una licenciatura en Traducción e Interpretación y un Máster en Español, ambos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. También ha hecho cursos de traducción literaria y en junio de este año se graduó en LTI de Corea. En 2020 ganó el concurso para traductores nóveles con el relato “Seremos felices y comeremos perdices”, cuento de Jang Ryujin.
Compartimos algunos de los aspectos abordados en la entrevista. Maitane cuenta que se convirtió en traductora ya que es un poco la unión de dos de sus mayores pasiones, la literatura y el aprendizaje de idiomas. Ya en la Universidad decidió estudiar coreano para incursionar en un idioma no europeo y por ello se matriculó en la escuela y comenzó a leer las primeras obras de literatura coreana traducidas al español. Luego, descubrió el LTI al que postuló un par de años después. Este instituto es muy importante y se aboca a la formación de traductores y brinda apoyo para favorecer que se difunda la literatura coreana.

Maitane explica que para aplicar, además de presentar los formularios correspondientes, es necesaria una carta de presentación de algún profesor o profesional del campo y una prueba de traducción, que consiste en un relato corto, de un par de páginas, que hay que traducir y presentar en el plazo de un mes. Posteriormente, se pasa a la instancia de entrevista personal. En su caso, le informaron en el mes de junio de 2019 que había sido aceptada y comenzó a cursar en el Instituto en el mes de septiembre de ese mismo año. La formación dura dos años que reconoce que han sido muy duros, pero a la vez muy gratificantes. La traductora reconoce que es necesario alcanzar un buen nivel de coreano, ya que algunas clases se imparten en este idioma. Comenta que el hecho de estar en Corea y además leer permanentemente literatura coreana hace que el nivel del idioma mejore. Sin embargo, también menciona que es muy importante tener un elevado dominio de la lengua materna.
En las clases de literatura se abordan diferentes géneros como literatura clásica o feminista. Por otro lado, hay asignaturas específicas de traducción de diferentes tipos, practicando con relatos que pueden ser contemporáneos, clásicos o infantiles, entre otros. Estos estudios son impartidos por grandes profesionales, lo que hace que la formación del egresado sea de excelencia. También se organizan excursiones a lugares de interés en sitios culturales ligados a la literatura y charlas con los autores de los relatos que se estén traduciendo o especialista de la rama.
Con respecto a las dificultades de traducir del coreano al español, Maitane refiere varios aspectos. En primer lugar, las dificultades lingüísticas, por ejemplo, porque el coreano es un idioma que es un poco ambiguo y depende mucho del contexto. No hay marca de género, casi no se usa la marca de plural, etc. En segundo lugar, menciona las dificultades culturales, como el manejo del los honoríficos, que se convierte en un problema que tiene que solucionar el traductor. Por último, están las dificultades estructurales, como las diferentes formas de operar con los diálogos en cada idioma, que puede producir equivocaciones al momento de traducir.
Maitane trabaja con una co traductora llamada Hana, que es coreana. Se conocieron en el Instituto y traducen editándose mutuamente. Hana tiene mayor conocimiento de lo cultural, con lo cual es la más indicada para interpretar un juego de palabras o algún matiz de la lengua, en tanto que Maitane, al ser nativa del español, tiene mayor conocimiento de este idioma y puede cuidar que el texto logrado resulte más natural.
Nicolás le preguntó respecto de la inserción de la literatura coreana en el mundo hispanohablante, a lo que respondió que considera que hay un interés creciente por el país debido al K-pop, las series y las películas. La literatura también va creciendo, pero a un ritmo menor ya que depende tanto de la posibilidad de realizar las traducciones a la vez de conseguir editoriales interesadas en publicarlo. El LTI está produciendo una generación de traductores de muy buen nivel. Por otro lado, algunas editoriales como Planeta o Alfaguara en España, se están interesando en abrir este mercado. El caso de la Editorial Hwarang es muy especial porque se trata de una editorial que se especializa exclusivamente en la literatura de Corea.

El público que asistió a esta charla también tuvo oportunidades de preguntar a la traductora. Una de las consultas fue sobre cómo hacen para escoger las obras a traducir. Ella respondió que hay traductores que solo presentan a la editorial obras que ya han ganado reconocimiento internacional o que ya han sido traducidas al inglés. En el caso de ellas, comentó que buscan algo que les interese pero que a la vez pueda despertar interés en el público.
También se le preguntó cómo fue su experiencia al concursar en la convocatoria de la Editorial Hwarang. Dijo que se atrevió a presentarse porque consideró que era una gran oportunidad, no solo porque la obra sería remunerada, sino que además sería publicada. Por otro lado, una profesora del instituto las alentó a intentarlo. El texto con el que ganó el concurso lo eligió porque ya lo había leído y analizado en clase, por lo que consideraba que tenía bastante adelantado el proceso de traducción con esa base. Además, le agrada mucho el estilo de la autora; dijo que no siempre es posible pero que leer la obra del autor ayuda mucho a tomar decisiones a la hora de realizar la traducción.
Finalmente, con respecto a las convocatorias del LTI también se comentó que hay convocatorias más breves, para formarse en traducción de webtoons y subtítulos, que son dos mercados que en este momento cuentan con muchas oportunidades laborales.
Los estudiantes del LTI cuentan con una beca que cubre los pasajes de ida y vuelta a Corea, así como un estipendio para cubrir la subsistencia durante el tiempo de cursado. Está pensado para poder vivir allí, dedicándose exclusivamente a estudiar.
Este artículo lo redacté en mi rol de Honorary Reporter para el Servicio de Cultura e Información de Corea (KOCIS).
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